El casco de la moto es el accesorio más importante. De hecho al casco no hay que catalogarlo de accesorio ya que los accesorios es algo que puedes o no ponerte, opcionalmente. En cambio el casco es obligatorio por una razón de sentido común. Más allá de que puedan multarte o no, el caso puede salvarte la vida. Por ello, el casco es un elemento más de la moto. Cómo pudieran ser las ruedas o los frenos.

Sin ruedas no se puede circular, es imposible. Pues sin casco es lo mismo. Es imposible circular sin casco. Tu vida y tus familiares cercanos te lo agradecerán.
El casco está dirigido a proteger la cabeza del conductor amortiguando el golpe contra el suelo o los obstáculos naturales de caso de caída. Además, también protege de la abrasión y de los quemazos que se puedan producir por el deslizamiento sobre la calzada.
Existen diferentes tipos de cascos, (abiertos, integrales, de fibra de vidrio o de carbono, etc.), pero todos ellos deben estar homologados por la Unión Europea para que podamos usarlos con total seguridad. Y siempre recordad que el casco debe estar abrochado en todo momento. Por muy buen casco que sea, si no está abrochado podemos perderlo en la caída.
Los cascos que se han demostrado más seguros son los integrales, ya que cubren la cabeza y el mentón por igual. Hablando de características, vamos a enumerar las cosas que debe cumplir un casco, por norma general:
El casco debe ajustarse bien a tu cabeza y girar junto a ella y no de forma independiente. El tema del tamaño del casco es otro tema escabroso: al comprarlo debe apretarte, aunque sin llegar a agobiar. Los cascos están demostrados que suelen ceder un poco con el tiempo.
En caso de caída, el casco debe ser cambiado por otro. Aunque parezca que el casco no se haya dañado, el casco ha podido perder eficacia y puede perjudicarte en un futuro. Así mismo, aunque no se haya tenido ninguna caída, el casco debe cambiarse entre los 4 y los 5 años. Recuerda que todo esto es por motivos de seguridad.
Y, por supuesto, intenta no escatimar en gastos o guiarte por el precio más que por la seguridad. El casco puede salvarte la vida. Y eso no se paga con dinero. No debes mirar ni el casco más bonito ni el más económico, sino el más seguro.