BMW nace de la fusión, en 1917, de dos empresas de mecánica de Munich. Al principio se dedicaba a fabricar motores para aviones. Es por este origen que encontramos el emblema de la marca: El símbolo de BMW recuerda las hélices de un avión en movimiento sobre el cielo azul.

Pero tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, a Alemania se le prohíbe fabricar aviones y motores para aviones de su país, por lo que BMW se ve obligada a reconvertirse. Esta prohibición de veía reflejada en el tratado de Versailles.
Es por esta razón, por esta prohibición, que BMW diversifica su producción y empieza a construir motores de moto. Al principio eran copias de los motores Douala, con válvulas laterales montadas transversalmente. Estos motores eran vendidos a empresas como Victoria o Helios.
Pero en 1922 BMW compra Helios y comienza la aventura de esta marca alemana en el mundo de las dos ruedas. Así, en 1923, surge la primera moto enteramente BMW: La R32. Un motor de 500 cm3. Y un año más tarde surgirá un nuevo modelo: La R37.
Esta máquina era muy moderna para la época que se trataba. Sólo un año más tarde surge la R39, una mono cilindro de 250cm3. También se fabricará el mismo modelo de 200 y de 400 cm3. Tres años después, en 1928 surge la R63. Una moto con una cilindrada de 750 cm3.
Antes del Segunda Guerra Mundial BMW es una marca destacada gracias a su comercialización de muchos modelos de 250 y de 350 cm3 mono cilindros, con motor de cuatro tiempos. Durante la Segunda Guerra Mundial, BMW se hace muy famosa por su famoso modelo Afrika Korps, un side car con la rueda del side motriz.
Del 1950 hasta el 1972, BMW continuó con sus Flat-Twins, con la serie 2. Los colores de las motos eran negros, blancos y alguna vez (aunque muy pocas) rojas. La marca alemana siguió con la fabricación de moto mono cilíndricas, con las 250 cm3 cómo la R25 de 1953 y la R27 de 1964.